Dinámica de la evasión por medio del arte gráfico: UNDERGROUND COMIX
Dinámica de la evasión por medio del arte gráfico:
UNDERGROUND COMIX
Un breve ensayo por
Eduardo Alonso Villarroel Martínez.
1. Introducción.
El cómic, historieta, tira cómica (o “paquín”, o “muñecos” de la jerga local salvadoreña), como toda forma de arte gráfico, pretende enviar mensajes y generar reacciones en el público lector, siendo las posibilidades temáticas tan diversas como la humanidad misma. Si una historia es contada a través de imágenes puede ser considerada como un cómic, aunque la temática sea solemne o irreverente, y no importando si se trata de un solo cuadro o de una extensa novela gráfica. La Real Academia de la Lengua Española, define como “cómic” a una serie o secuencia de viñetas con desarrollo narrativo, o al libro en que esas viñetas han sido publicadas. De ahí que el término “arte secuencial”, acuñado por el dibujante Will Eisner, para referirse a los “cómics” esté ganando popularidad.
En sus inicios la inmensa popularidad del cómic corre en paralelo con el desarrollo de la prensa escrita. No obstante, las tiras más populares de la época tenían un registro temático restringido: Oscilaban entre el humor físico y el tratamiento de los problemas de adaptación a la modernidad y liberalidad de costumbres por un grupo de personajes. La experiencia moderna se truncaría con la depresión de 1929, que empujaría a una renovación del cómic de prensa. Se acabaron el comentario sociológico, ahora peligroso, y los excesos artísticos, ahora demasiado caros, en favor del puro entretenimiento. Ahora bien, las publicaciones periodísticas estaban bajo el control estricto de órganos de censura. The Comics Code Authority (CCA) fue creado para regular el contenido de los libros de historietas en los Estados Unidos, es decir, funcionaba como un censor de facto. Fue creada en 1954 en respuesta a la preocupación de algunos sectores públicos respecto a lo que se consideraba “material inapropiado” como violencia gráfica, horror y contenido sexual. Se prohibía la representación de policías, jueces y oficiales de gobierno de tal manera que se pudiese generar irrespeto. El bien, explícitamente, debía siempre imponerse sobre el mal. No se aceptaba la representación de monstruos y las palabras “horror” y “terror” estaban prohibidas en los títulos de los cómics. En las historias de amor debía enfatizarse sobre la santidad del matrimonio y no debían estimularse las llamadas “perversiones sexuales”, “relaciones ilícitas” y “bajas pasiones”.
Por otra parte, la propiedad intelectual de los autores de cómic se ha visto protegida por los syndicates. El syndicate era y es una agencia para la distribución de las tiras entre los periódicos de un mismo editor y para su publicación en periódicos extranjeros. En una frase: los syndicates son las editoriales exclusivas de los cómics de prensa.
De este modo, el cómic va alineado con lo que se conoce como The Establishment: lo políticamente correcto, lo “apropiado” a juicio de los miembros de las élites autoritarias de poder.
En los años sesenta del siglo recién pasado, The Establishment era visto, en especial por las jóvenes generaciones de pensadores, como anticuado, autoritario y restrictivo, representado por viejos sobrevivientes de la “generación de la guerra”. Sociológicamente, aquellos contrarios a The Establishment serían considerados “outsiders”, es decir, “los que están fuera”. De allí que no resulta extraño que, más temprano que tarde, la expresión artística “inapropiada” empezara a florecer de manera más o menos “underground” (“subterránea”). Sobre la historia y alcances de este proceso tratará este breve ensayo.
2. La contracultura contemporánea occidental como forma de evasión.
Se denomina “contracultura” a los valores, tendencias y formas sociales que chocan con los establecidos (“The Establishment”) dentro de una sociedad. Aunque hay tendencias contraculturales en todas las sociedades, el término contracultura se usa especialmente para referirse a un movimiento organizado y visible cuya acción afecta a muchas personas y persiste durante un período de tiempo considerable. Así pues, una contracultura es la realización, más o menos plena, de las aspiraciones y sueños de un grupo social marginal (“outsiders”). Podemos considerar ejemplos como el romanticismo del siglo XIX, la bohemia que se inicia en el siglo XIX y dura hasta hoy, la Generación Beat norteamericana de los años cincuenta, los movimientos contraculturales de los sesenta, influidos por la Generación Beat, y el movimiento punk de finales de los setenta hasta hoy. La palabra puede y debe entenderse en dos sentidos: por una parte, constituye una ofensiva contra la Cultura (oficial); por otra, una “cultura a la contra” que permanece (al menos en un primer momento) al margen del mercado y los medios de formación de masas, en el underground. Se trata, pues, de manifestaciones culturales que se presentan como alternativa a la cultura predominante, generalmente preservadas y transmitidas por pequeños grupos sociales o élites.
La gente sufre de una constante hambre de estímulo. Busca, de un modo u otro, un disfrute lúdico, busca entretenimiento. Al resquebrajarse la imagen de “The Establishment” existe un apetito por formas nuevas de diversión, para estructurar su tiempo. Se sienten felices por ello, pues evitan el aburrimiento de estar aislados o enfrascados en la rutina de sus actividades cotidianas. Quizá la introspección asusta a muchos de ellos, así que distraer la atención hacia algo externo que estimule sus sentidos los aleje del mal hábito de reflexionar. El sentirse en oposición a los puntos de vista conservadores y tradicionales les confirmaría en una nueva y rebelde posición existencial. A la necesidad sigue la satisfacción de la misma, y muchos artistas (entre ellos los artistas gráficos) se vuelven “underground” para satisfacer esta nueva necesidad de evasión, que en las mentes más privilegiadas trasciende a una nueva filosofía y a una nueva estética que no margine a los objetos comunes (“arte pop”) y no se circunscriba a lo estrictamente considerado como “bello”.
3. Fundación de estilos alternativos de vida: Cultura “Pop” versus “underground”.
La cultura “Pop” es la colección de ideas apreciadas por la comunidad de personas que siguen las reglas de la cultura prevalente, ideas fuertemente influenciadas por los medios masivos de comunicación, muy a menudo impregnados de publicidad y arte gráfico, entre ellos los cómics. Esta cultura penetra en la vida cotidiana de las mayorías y define sus estilos y preferencias, en especial en cuanto a opciones de entretenimiento. Se contrapone a la cultura oficial “elitista” de los grupos de poder con mayor influencia socioeconómica y política, quienes la han considerado superficial, consumista, sensacionalista y corrupta. “Underground” es un término en inglés que se aplica a las manifestaciones artísticas o a los estilos de vida que se consideran alternativos, paralelos, contrarios o ajenos a dicha cultura oficial. La palabra significa literalmente “subterráneo”, y tiene un evidente valor metafórico: la cultura que trasmiten los medios de formación de masas se concibe como una superficie o velo, debajo del cual se encuentra aquello que es verdadero, pero permanece ignorado, en la oscuridad. El músico de rock progresivo Frank Zappa explicó la diferencia entre ambos campos: “La Cultura Oficial sale a tu encuentro, pero al Underground tienes que ir tú”.
El cómic debía, también, por razones obvias buscar dichos canales subterráneos de expresión, después de décadas de convencionalismo: el “comix underground”.
4. Concepto de comix underground: por qué “comix” y por qué “subterráneo”.
El nuevo “comix” se imprimía en relativa pequeña escala, a menudo se trataba de autopublicaciones. A diferencia del cómic tradicional, no es desarrollado por un equipo de artistas sino que resultaba ser el fruto de un solo autor-artista-guionista. La palabra “comix” es un cambio semántico establecido para diferenciarse del cómic ortodoxo (“mainstream”). Esta diferencia fue sugerida por primera vez por Harvey Kurtzman cuando empleó el titular “Comics Go Underground” en la revista “Mad”, en octubre de 1954. Mad fue editada como revista precisamente para esquivar las duras restricciones impuestas por la Comics Code Authority. Poco a poco esta revista se convirtió en una de las más influyentes del siglo XX, precisamente por su continuo cuestionamiento de la autoridad, del “mainstream”, por el rechazo a los tabúes sobre sexo, drogas y violencia, en general, una burla de “The Establishment”. El término “underground comics” fue acuñado por Bob Stewart durante un panel de discusión el 23 de julio de 1966, en Nueva York. Predijo la aparición de un nuevo tipo de libro de historietas: “I want to say that just as mainstream movies prompted underground films, I think the same thing is going to happen with comics. You will have underground comics just as you have had underground films. This would be more like James Joyce in comic book form. You can see the beginning of this in some of the cartoon panels that have been appearing in the East Village Other”. Así, “underground” distaba mucho de ser un simple término de mercadeo. A veces, los valores tradicionales atacados eran la noción misma de lo racional: el comix introducía a los jóvenes a una especie de anti sentido común que los dadaístas de inicios del siglo XX habrían aplaudido; para ello empleaban yuxtaposiciones de imágenes y textos que, aunque enmarcados en un formato de secuencia narrativa, se rehusaban a resolverse a sí mismas en un significado convencionalmente descifrable. Es reconocible en este comix una fuerte influencia surrealista, liberadora y fuertemente impregnada de sexualidad.
5. Antecedentes históricos, evolución y características. Desde la “Biblia de Tijuana” hasta el presente.
Algunos especialistas consideran a las llamadas “Biblias de Tijuana” como las precursoras de las historietas underground que comenzaron a aparecer en los Estados Unidos a finales de la década de 1960. Las “Biblias de Tijuana”, también conocidas como “fuck books”, “eight-pagers” o “dirty little eight-pagers” eran libros pornográficos autopublicados de viñetas gráficas que aparecieron en Estados Unidos entre 1920 y 1960, ilegales, casi siempre anónimos, y que fueron especialmente populares durante la Gran Depresión, época de gran crisis económica, social, cultural y moral. Estaban impresas en blanco y negro, en papel barato y tenían ocho páginas de 10×15 centímetros. Incluían temas raciales y sexuales, se apropiaban de personajes ajenos de manera no autorizada y satirizaban a personas famosas de la época. El término “Biblia” tiene connotación sarcástica y el “supuesto” origen (Tijuana) parece más un estereotipo de “baja cultura”. Se pasaban de mano en mano, siempre de manera disimulada. Cayeron poco a poco en el olvido cuando comenzaron a aparecer revistas especializadas en tópicos sexuales y desnudez femenina, como Playboy, Hustler y Penthouse.
La comunidad del “comix” se centró en San Francisco pero también incluyó importantes artistas y publicistas en Nueva York, Chicago y Austin. Algunos de los artistas prominentes fueron Vaughn Bode, Robert Crumb, Kim Deitch, Jim Franklin, David Geiser, Justin Green, Roberta Gregory, Rick Griffin, Bill Griffith, Rory Hayes, Greg Irons, Jack Jackson, Jay Kinney, Denis Kitchen, Jay Lynch, Victor Moscoso, Dan O’Neill, Ted Richards, Trina Robbins, Spain Rodriguez, Gilbert Shelton, Art Spiegelman, FoolbertSturgeon, Robert Williams y Skip Williamson. Muchos de sus trabajos originales se publicaron como antologías y se vendían en tiendas (“head shops”) que también vendían pósters psicodélicos, periódicos underground y parafernalia relacionada con drogas, verdaderos emporios para hippies.
Algunos ejemplos notables de comix underground se enumeran a continuación:
• Air Pirates Funnies (Dan O’Neill, otros).
• All Stars (Rick Griffin)
• American Splendor (Harvey Pekar, Robert Crumb, otros).
• Anarchy Comics (Jay Kinney).
• Arcade (Bill Griffith y Art Spiegelman), quizás el “último gran gesto” del movimiento.
• Big Ass Comics (R. Crumb).
• Bijou Funnies (Jay Lynch y otros).
• Binky Brown Meets the Holy Virgin Mary (Justin Green).
• Bogeyman (Rory Hayes y otros).
• Captain Guts (Larry Welz).
• Cheech Wizard (Vaughn Bode).
• Color (Victor Moscoso).
• Comix Book (Intento de Marvel Comics).
• Coochie Cootie’s Men’s Comics (Robert Williams).
• Corn Fed Comix (Kim Deitch).
• Cunt Comics (Inspirada en las Biblias de Tijuana).
• Dopin’ Dan (Ted Richards).
• El Perfecto (R. Crumb and others).
• Felch Cumics (Inspirada en las Biblias de Tijuana).
• Feds ‘n’ Heads (Gilbert Shelton).
• The Fabulous Furry Freak Brothers (Gilbert Shelton).
• Facts o’ Life Sex Education Funnies.
• Funny Aminals (Art Spiegelman y otros).
• Ghost Mother Comics (Mad Peck).
• God Nose (Jaxon), probablemente el primer comix underground.
• Gothic Blimp Works (East Village Other Newspaper).
• Heavy Tragi-comics (Greg Irons).
• Hungry Chuck Biscuits (Daniel Clyne y otros).
• Hydrogen Bomb and Biological Warfare Funnies (Gilbert Shelton y otros).
• Insect Fear (Spain).
• It Ain’t Me Babe (Trina Robbins).
• Jiz Comics (Inspirada en las Biblias de Tijuana).
• Light (Greg Irons).
• Mad Peck Catalog of Good Stuff (Mad Peck).
• Man from Utopia (Rick Griffin).
• Mr. Natural (comics) (R. Crumb).
• The People’s Comics (R. Crumb).
• Projunior (Don Dohler y otros).
• Radical America Komiks (Gilbert Shelton y otros).
• Rip Off Review of Western Culture
• Short Order Comix.
• Skull Comix (Greg Irons).
• Slow Death.
• Snarf.
• Snappy Sammy Smoot (Skip Williamson).
• Snatch (Inspirada en las Biblias de Tijuana).
• Snoid (R. Crumb).
• Subvert Comix featuring Trashman – Agent of the Sixth International (Spain Rodriguez y otros).
• Tales from the Tube (Rick Griffin y otros).
• Tales of the Ozone.
• Teenage Horizons of Shangrila.
• Thrilling Murder.
• Tuff Shit (Robert Williams y otros).
• Turned-on Cuties (Inspirada en las Biblias de Tijuana).
• Wimmen’s Comix (Wimmen’s Comix Collective).
• Witzend (Wallace Wood and Bill Pearson).
• Young Lust (Bill Griffith and Jay Kinney).
• XYZ Comics (R. Crumb).
• Zap Comix (Crumb, Rodriguez, Wilson, Griffin, Williams, Moscoso), probablemente la publicación más conocida del género.
6. ¿Ha muerto el comix underground? Conclusiones.
Con frecuencia, artistas y estilos de éxito masivo han comenzado siendo fenómenos underground: es el caso de la psicodelia de los años 60, el hip-hop de finales de los 70’s, el punk y el hardcore punk de los 70’s y 80’s, o el grunge de finales de los 80’s y principio de los 90’s. El camino también se recorre en sentido contrario: fenómenos ayer masivos pueden quedar mañana reducidos a grupos de culto. A mediados de los 70’s las tiendas de distribución de parafernalia de drogas estaban prohibidas en muchas partes y la distribución de comix underground fue en descenso. Muchos imitadores de menor valía artística emergieron a mediados de los 70’s y esto contribuyó a la decadencia del género. Los costos de producción iban, además, en ascenso, como la intolerancia de los críticos. Muchos artistas talentosos siguieron trabajando, pero la mayoría de historiadores coincide en que el movimiento llegó a su fin alrededor de 1980, a medida que la aceptación general de cómics orientados para público adulto iba en ascenso, muchos de ellos conocidos actualmente como alternative comics.
Los trabajos más populares son relativamente fáciles de obtener, pero otras historietas constituyen auténticas rarezas. Un pequeño pero creciente número de universidades ha adquirido colecciones de comics, en las que destacan las historietas underground. Los catálogos son escasos, aunque destaca un libro de 1982, The Official Underground and Newave Comix Price Guide, por Jay Kennedy.
La influencia del comix underground se extiende hasta el presente. Mucha de la irreverente actitud de estos artistas forma parte del estilo actual de hacer sátira, comedia o denuncia. En principio, por cincuenta centavos, cualquiera podía poseer una obra de arte gráfica y a la vez, mucho más importante, tener contacto con una forma libre y desinhibida de expresión. Quizás mientras el ser humano persiga en la búsqueda de su propia libertad, seguirá pagando una deuda de gratitud al comix underground.
BIBLIOGRAFÍA.
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8. Kennedy, Jay: The Underground and New Wave Comix Price Guide. Cambridge, Massachusetts: Boatner Norton Press, 1982.






